Durante estos nueve años, cambió tres veces de correo. Esta es la cuarta. Soy afortunado. Ser de aquellos que todavía reciben su nueva dirección de contacto. El borrón y cuenta nueva corresponde al abandono de gente que ya no soporta. No hace falta mucho para que te saque de su vida, esa es la verdad. Un gesto a destiempo, una llamada olvidada es suficiente.
Escribe desde lugares distintos y distantes. Una vez estuvo en Polonia. Es cantante. Su fuerte es la interpretación de canciones compuestas por mujeres o inmortalizadas por ellas. Desde Violeta Parra hasta Édith Piaf. Pero también Samantha Navarro o Regina Spektor. Tuve la suerte de verla en muchas ocasiones. Cuando los boliches cierran las puertas y queda cenando con músicos y amigos, se transforma imitando a Mercedes Sosa o a Cat Power. Es muy buena en eso.
Una vez llegué a pensar que teníamos algo. Yo andaba a la baja en mi relación de ese momento y ella me dirigía miradas entre tema y tema. Se sentó a mi lado al terminar. Era todo sonrisas y confidencias; yo me relajé estirando las piernas y pidiendo otra al mozo cada vez que venía para este lado. Al rato me dí cuenta que en realidad era un punto de apoyo hacia otro objetivo, ubicado en el otro extremo de la sala. Aquél día dormí solo y ella con su circunstancial meta. Hoy el señor me escribe diciendo que le rebotan los correos que le envía. ¿Cambiaría los papeles con él? No, pero usted no tiene por qué creerme.
Vidrio empañado
Así como el pescado no debe sufrir interrupciones en la cadena de frío, Catalina creció en su adolescencia al amparo de una serie de noviazgos que le impidieron disfrutar de la soledad.
Siempre se habla de los buenos consejos recibidos a tiempo, pero en realidad se ocultan los que no sucedieron. Un poco por pudor, y otro poco por falta de voluntarios. Entonces las fichas caen cuando ya no pueden sostenerse allá arriba en la pila acumulada. Parece algo fatal. Uno lucha contra eso pensando en todo lo que no se tiene en cuenta pero que existe, que cambiará lo que presagiamos. Lo que hicimos fue disfrutar de su compañía. Fuimos sus novios en cuánto pudimos. Coleccionamos lágrimas secas. Somos melancólicos. El presente es una entidad a la que se le hace difícil competir en felicidad con sus colegas.
Así pensaba mientras iba hacia un velorio donde había grandes posibilidades de encontrarme con el presente de Catalina. La reflexión sobre ella era consecuencia de una conversación mantenida con alguien que la había visto desmejorada.
Pero empecé a dudar de los comentarios de esta persona porque su visión del mundo es una porquería y desmejorada podía llegar a ser un elogio. Decidí desechar mis conclusiones a la espera de un contacto directo. Uno no debe adelantarse.