Un ángel
Un ángel de la guarda viene bajando lentamente para sentarse junto a otro que se columpia en una hamaca imaginaria. Vigila desde ahí a su ahijado, por así llamarlo.
-Es un tipo complicado- le informa al recién llegado, que copia el invento de su colega y se hamaca a la par para poder seguir conversando de cerca.
El segundo ángel que llega en beneficio del humano es algo así como una emergencia móvil del cielo. Un refuerzo que se necesita en algunos casos.
-¿Qué le pasa?- pregunta el segundo
- Es difícil decirlo - dice el primero -estuve midiendo el aire-
Medir el aire es un procedimiento habitual que consiste en calibrar el espesor del ambiente donde el humano duerme. Si es carnívoro o bebedor, fumador o minero, el resultado es desfavorable. También lo es si tiene mal humor, mal aliento, mal presentimiento o malta en la heladera. Pero si ronca, posiblemente no sea tan malo.
-Está en el horno- sentencia el enfermero, al informarse que el tipo comió una pechuga de pollo, unas fetas gruesas de ternera y un trozo de bondiola de cerdo. Tomó medio de litro de whisky más dos cervezas. Y se fumó cinco cigarrillos de contrabando más medio porro floral de primera selección. De postre: ensalada de frutas.
-No te creas- Dice el primero. No es oro todo lo que reluce. No es mierda todo lo que huele mal. No siempre que llueve…
-Ya, ya. Ya entendí- Interrumpe el otro. Desembuchá lo que sabés. Tengo un veterano a tres cuadras de acá que está por tropezarse y joderse la cadera. Resumime.
-Es un escritor- Dice el primero.
-Ahá- Dice el segundo ángel. -¿Y entonces?-
-Acaba de escribir un cuento- Dice mirándolo a los ojos. Al lugar donde aproximadamente deberían estar los ojos.
-¿Y entonces?- repite el enfermero
- Leelo. Es uno de los nuestros-
- No tengo tiempo ahora… Decime qué hacemos y ya-
- Dale gas. Todo lo que puedas.- Le dijo. Después volvió a mirar al paciente y retomó el impulso de la hamaca estirando las piernas. Suerte con el veterano de la cadera. Yo me quedo un rato más con él.-

